Levantar capital es entregar una parte de tu empresa a cambio del dinero que necesita para crecer más rápido de lo que su propia caja permite. En Chile, las rondas tempranas se cierran casi siempre con un mutuo convertible, el equivalente local del SAFE, por montos que suelen ir de USD 25.000 a USD 500.000, y las rondas con fondos institucionales agregan valorización, term sheet y una due diligence completa. El proceso tiene tres frentes que conviene dominar antes de la primera reunión, el instrumento que firmas, las métricas que te van a medir y los papeles que te van a pedir.

Esta es la nota madre del tema. Cada frente tiene o tendrá su nota propia, y acá está el mapa que las une.

¿Levantar capital o no levantar?

La primera decisión no es cuánto, es si corresponde. Levantar capital acelera, pero también fija expectativas de crecimiento y diluye tu participación en cada ronda. Un negocio rentable que crece con su propia caja no está atrasado, está eligiendo otro camino.

La pregunta honesta es qué harías con el dinero que no puedas hacer sin él. Si la respuesta es concreta, contratar el equipo que destraba el producto, financiar meses de caja para llegar a una métrica que hoy no alcanzas, el capital tiene un para qué. Si la respuesta es difusa, la dilución se paga igual y el para qué se improvisa después, en el orden equivocado.

¿Qué instrumento firmas?

En etapa temprana, cuando la empresa todavía no tiene historia para justificar una valorización, el instrumento estándar es el SAFE, y en Chile su forma práctica es el mutuo convertible, dinero hoy a cambio de acciones cuando llegue la siguiente ronda con precio. Es rápido de firmar y no exige acordar hoy cuánto vale la empresa, pero cada uno que firmas compromete equity futuro, y la suma de varios se nota en el cap table cuando convierten todos juntos.

Cuando la ronda es institucional, el instrumento cambia. Un fondo entra con una ronda con precio, una valorización acordada, un term sheet con derechos y obligaciones, y abogados de ambos lados. Ahí ya no discutes solo cuánto vale la empresa sino quién se sienta en el directorio, qué mayorías exigen las decisiones grandes y quién cobra primero si la empresa se vende.

El detalle del instrumento temprano, con números y los errores que más cuestan, está en ¿Qué es un SAFE y cómo se usa en Chile?.

¿Qué van a medir de tu startup?

Un inversionista serio no evalúa el relato, evalúa si los números lo sostienen. El set es bastante estándar, ingreso recurrente y su velocidad de crecimiento, costo de adquirir cada cliente contra lo que ese cliente vale en el tiempo, retención, margen y meses de caja. Dos referencias que se repiten en casi toda conversación, un valor del cliente de al menos 3 veces su costo de adquisición, y un runway objetivo de 18 meses después de la ronda.

Lo que menos perdona un fondo no es un número flojo, es un número que no cuadra con otro. Crecimiento fuerte con caja que se quema demasiado rápido, o un valor del cliente excelente en una base que se fuga, la due diligence se dedica justamente a esas contradicciones. El desglose métrica por métrica está en Las métricas que los VCs miran.

¿Qué preparas antes de salir?

Tres cosas se preparan antes de la primera reunión, no durante el proceso.

  • El cap table al día. Quién es dueño de qué, incluyendo los mutuos convertibles ya firmados y sus escenarios de conversión. Un inversionista nuevo va a modelar cuánto recibe, y no puede hacerlo sobre una tabla incompleta.
  • El acuerdo entre cofundadores, con vesting. Qué pasa con las acciones de un cofundador que se va a los seis meses es una pregunta que el inversionista hace siempre, y la respuesta correcta se firma antes de recibir dinero externo, no después. Cómo funciona y cómo se implementa en Chile está en Vesting, protege tu startup si un cofundador se va.
  • El data room. La carpeta ordenada con constitución de la sociedad, contratos relevantes, estados financieros y respaldo de las métricas del deck. No es un trámite decorativo, es donde el fondo verifica que lo que contaste es cierto.

En esa verificación hay un cruce que sorprende a más de un fundador. Los ingresos del deck se contrastan contra la facturación registrada en el SII, y una diferencia que no puedas explicar cuesta más que un mal número, cuesta la confianza en todo lo demás.

¿Cómo se ve el proceso completo?

Simplificando un camino que en la práctica se superpone, la secuencia típica parte con la decisión y el monto, y sigue con el material, el deck con sus métricas y el data room. Después vienen las conversaciones, que en etapa temprana permiten ir firmando mutuos convertibles con distintos inversionistas en momentos distintos, y el cierre legal con la firma y el desembolso. Entre el primer contacto y el dinero en la cuenta pasan meses, por eso la regla de salir a levantar con caja por delante, negociar con la caja apretada se nota y se paga en condiciones.

Después del cierre, lo firmado se administra. Los instrumentos convertidos entran al cap table, los compromisos de información con el inversionista se cumplen cada mes o cada trimestre, y las métricas que mostraste pasan a ser las que te van a pedir actualizadas en la siguiente ronda.

Los errores que más se repiten

  1. Firmar convertibles sin modelar la dilución acumulada. Cada instrumento parece chico hasta que convierten todos juntos en la ronda siguiente.
  2. Salir a levantar sin los papeles listos. El interés de un fondo se enfría mientras armas el data room que debió existir antes.
  3. Presentar métricas que la contabilidad no respalda. El deck se cruza contra los registros reales, y esa diferencia es la más cara de todas.
  4. Dejar el acuerdo de cofundadores para después. Ningún momento es peor para negociarlo que cuando ya hay dinero externo adentro.

Llevo la contabilidad de startups que están levantando o ya levantaron, y la mitad del fundraising se juega antes de la primera reunión, en tener los libros y el registro de capital en orden cuando alguien pida verlos.